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sábado, enero 28, 2006


Inicia la mañana con un frió vidrio empañado que me invita a dormir un rato mas, la luz del día aun es pálida y no ha permitido que su nocturno amante se retire a descansar tras la extenuante jornada. El sonido crepuscular de algún ave fugaz me avisa que ya es hora de despertar y alejarme del pasaje de los sueños, televisor en el que cada noche admiro escenas más frustrantes que la vida misma, a veces excitantes, (casi nunca) otras tantas liberales y en ocasiones belicosas. Colores y escenarios muy extravagantes, pero siempre con el sello de la sabana que me transporta a planetas de utopías que son posibles, lugares nunca antes vistos y jamás oídos, fractales que son míos. Pero siempre por el camino del yo eterno.
Pero sucede que llego la hora de vestirme de persona y continuar con el trajín de mi otra historia sin libreto.

Al caer las primeras gotas de realidad sobre mi cuerpo recuerdo que a veces soy muy lenta para hacer el trasbordo de mi cotidiana fantasía a la acostumbrada reunión con el mundo de la razón y todo aquello que me invita. Me siento como una forastera cuando inicio mi entrada, aunque basta con recordarme humano para conciliar una y otra vez lo razonable de la fantasía con lo fantasioso de la razón, realidad bivalente que me fascina. Los rezagos del descanso terminado siguen sonando como una multitud que se aleja poco a poco; pero ya no hay vuelta atrás, mañana será otra noche y la película programada para aquella velada taciturna promete ser tan sorprendente que será mejor que continué sin añorar la de ayer. La mascara mundana esta completa, me dispongo a actuar por un día mas como la yo que todos conocen y abordo el transporte hacia un afuera desafiante, un afuera que me intriga pero que es cómplice de mi adición por la realidad.

En la estampida de armatostes de lámina de acero voy jugando a dirigirme como todos los demás a un lugar completamente distinto al de todos ellos; caminamos a un mismo tiempo, sin embargo al hombre que discute con su mujer unos metros atrás de mi se le ha hecho tarde porque las laminas del hastió lo mantuvieron en vilo toda la noche. Por delante va tranquilo un andariego que reparte noticias para todos los curiosos que se quieren informar. Esos niños que van gritando saben que su diversión terminara en unos minutos, seguramente aquel que ríe mas jocosamente que ninguno olvido hacer la tarea tan pero tan aburrida y ese que le jala los pelos nunca vuelva a ver al perro que en la mañana le movió la cola cuando decidió regalarle el almuerzo que llevaba por que no le gusta el pollo.

Total nadie se dirige al mismo sitio. Mi acompañante se despide al arribar a su destino a la mitad de mi camino. Platicamos sobre pequeñeces que no me es posible recordar, pero al partir otra vez el silencio de mi soledad se apodera de mis sentidos y aparece en mi mente, un día mas, ella que nunca es siempre pero que seguido juega con mis pensamientos. El ruido de la radio me sugiere que no deje de avanzar y es entonces cuando decido encender una pequeña dosis de nicotina; debo despertar, vaya que me cuesta trabajo.

Al aproximarme a mi segunda estación detengo mi viaje no sin antes buscar sin éxito un local para comprar un expres. El tiempo apremia y no debería seguir rumiando los vestigios de mis sueños. Cruzo el arroyo por donde siguen corriendo a paso firme y con dirección desconocida infinidad de bestias multicolor; lo curioso es que siempre que volteo ahí están, se van pero se quedan, o por lo menos eso parece. Al entrar a la ocre construcción a la que vengo, ejecuto mi tarea casi sin darme cuenta de ello. Quizá sea porque ya la había planeado; debería se mas consciente de mis actos pero aun no he terminado de despertar. Ya me voy, tengo mas que realizar y todavía quiero aunque se aun sorbo de negro despertar, la imagen de su adorable aroma y ese irresistible sabor me empuja a encender al mismo tiempo la maquina que me mueve y otra breve medida de tabaco-¡mataría por ese café!... es tan espirituoso y, tan real… seguro ese si que me daría una zarandeada poderosa para olvidar de una vez de la extrema fantasía por que hoy necesito un poco mas de cordura- y no he acabado de respirar sus humos cuando por fin una mirada distraída o azar con sentido de aventura me percata que encontré al café de mis sueños, o mas bien, de mis despertares. Es proveniente del caribe, y mi paladar no aguanta ya las ganas de abrazarlo. Me inquieto por que la beber el aun espumoso liquido el tiempo parece detenerse, auque apenas se despejen las nubes de mi ya ajetreada mañana.

Me siento en una silla desde la que veo fluir mis pensamientos a una velocidad poco acorde con las manecillas del reloj habitual. Una vez mas, el recuerdo del que no me deja hace patente su intención de no partir; es una imagen que amo porque en si es perfecto, ama, sabe, canta, hace de mis ratos de desvarió sinfonías estruendosas que suenan a voz de hombre, debe ser un hombre maravilloso porque hasta se debilidad me enternece hasta los huesos, pero solo lo encuentro en el espacio solitario del silencio. Quizá sea por eso que el amor con que lo veo sea imposible, cuando no esta en la función que cada noche me entretiene. También el otro aparece en ese instante tan largo y tan lento en el que mi bebida adorna la realidad con tintes de nostalgia. El otro es el de día, el que me hace disfrutar de los momentos en que mi mente no esta sola, y se pone a retozar con la suya. Es el de carne y hueso quien me regala su tiempo y sus besos y pugna por no ser solo la proyección de un sueño persistente de amor y locura.

Unos puntitos blancos y negros me recuerdan que mi vaso es más pequeño de lo que quisiera y que el día sigue gritando y exigiendo que regrese. Al moverme nuevamente una melodía resuena y canturrea una invitación al absurdo de mi sueño sin sentido “…boy you’ll be a man soon, please come take my hand…” y esto me recuerda que todas la cosas que pensaba del ausente que siempre esta pertenecen a la noche de premier y no a este momento, a la magia de lo utópico y no al desenlace de mi amanecer tardío. Y las cosas del presente que no veo, no son más que cosecha de un amante de los sueños, del yo persona que vive par sentir y siente para vivir.

Pienso como será mañana recordar mi pequeño pedazo de día, seguramente me reiré y jugare mi papel personal de maneras muy distintas, pero quisiera recordarlo tal como fue. Repaso todos los acontecimientos que pudieron ser y no fueron, y la telaraña de palabras que construí en unas cuantas horas. Parece que por fin me encuentro libre de los fantasmas que me mantenían soñando…
Inicia la mañana finalmente, solo que ahora es la prisa quien me empuja, es tarde y todavía me queda mucho por andar. Armatostes, personas, conversaciones, sentimientos. Ideas es staccato que perturban mi mente pero la mantienen viva y me hace ser, ser de sueños, de fantasías, de razón, de carne.




México/Descarga/::Inspiración::


Posted by Mariana | | Email post



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